¿Sabías que la tarjeta de crédito es como un puente? Te permite cruzar hacia lo que necesitás hoy y pagarlo después.
La tarjeta de crédito es un medio de pago que permite comprar bienes y servicios, y luego abonarlos en cuotas. La cantidad de cuotas en las que podés financiar una compra dependerá de las promociones vigentes de cada tarjeta; te recomendamos consultarlas antes de cerrar la compra. La cantidad de cuotas se pacta directamente con el comercio donde se realiza la compra.
Las tarjetas de crédito son emitidas por bancos o por empresas emisoras de tarjetas de crédito. Además de financiar compras, permiten solicitar "adelantos de dinero" a través de cajeros automáticos, los cuales luego se devuelven junto con el pago de un interés.
El límite de compra o de adelantos que otorga una tarjeta de crédito a una persona está relacionado con su nivel de ingresos. A medida que usamos la tarjeta, se va generando una deuda. Por eso, recomendamos analizar nuestro presupuesto para definir cuál es el monto máximo que podemos pagar mensualmente y así evitar el sobreendeudamiento.
Todos los meses, cada entidad envía un resumen (o liquidación) donde se informan:
Importante: si no pagamos el importe total de lo gastado y optamos por la opción de "pago mínimo", la deuda no se cancela y, por lo tanto, genera intereses. Esa deuda atrasada, más los intereses, se acumulan a los gastos del mes siguiente. ¡El pago mínimo solo se aconseja en casos de extrema urgencia, la mejor opción siempre es pagar el saldo total!
También debemos prestar atención a:
El BCRA establece límites máximos a las tasas que pueden aplicar los bancos, los cuales están informados en su página https://www.bcra.gob.ar/
Si elegiste la opción de débito automático para pagar los gastos de tu tarjeta desde una caja de ahorro, tené en cuenta que, si al vencimiento el saldo de tu cuenta no alcanza para cubrir el pago mínimo y/o total, la tarjeta quedará impaga o pagada parcialmente, generando intereses.
El resumen mensual que recibís en tu casilla de correo te permite controlar las compras realizadas y los débitos automáticos autorizados, para poder identificar consumos indebidos y reclamarlos a tiempo.
Un préstamo es una cantidad de dinero que los bancos ponen a disposición de personas o empresas para concretar proyectos de inversión o consumo. Genera un compromiso de devolución en un plazo determinado, junto con el pago de una tasa de interés.
Componentes de un préstamo
Acreedor o prestamista: es el banco que otorga el préstamo.
Deudor o prestatario: es la persona o empresa que recibe el préstamo.
Capital: es el dinero solicitado, sobre el cual se calculan los intereses.
Interés: es el monto adicional que se paga al acreedor por el uso de su dinero.
Devolución del préstamo: se realiza generalmente en cuotas mensuales, compuestas por la devolución del capital (llamada "amortización") más el pago de intereses.
Garantía del préstamo: bien que se entrega al acreedor en caso de incumplimiento de la devolución pactada (exigida en algunos tipos de préstamos).
Personales:
Disponibles para individuos. No requieren justificar el uso que se le dará al dinero. El plazo de devolución (amortización) es corto, no excede los 60 meses. No requieren garantías: son "a sola firma". La tasa de interés suele ser alta, debido al mayor riesgo de atraso o mora en los pagos.
Prendarios:
Disponibles para individuos y empresas. Los fondos se destinan a la adquisición de bienes como automóviles, tractores o maquinaria. Lo que se compra constituye la "garantía" de la operación hasta completar el pago de la deuda; en caso de incumplimiento, el bien vuelve a manos del acreedor (queda "prendado" a su favor).
Hipotecarios:
Disponibles para individuos y empresas. Los fondos pueden destinarse a la compra, refacción y/o construcción de viviendas. El inmueble es la garantía de la operación en caso de incumplimiento. La liquidación del préstamo requiere la intervención de un escribano, quien confecciona la hipoteca que luego se inscribe en el Registro de la Propiedad Inmueble. Las tasas de interés suelen ser las más bajas del mercado, y los plazos de devolución, los más extensos (de hasta 20 años).
Tasa fija: no cambia durante todo el plazo del préstamo. Es la opción recomendada, especialmente en períodos inflacionarios.
Tasa variable: puede variar durante el plazo del préstamo. El ajuste o alícuota, así como su periodicidad (mensual, trimestral, semestral, etc.), debe estar informado en el contrato.
El dato clave: Costo Financiero Total (CFT)
Antes de decidir tomar un préstamo, el dato al que hay que prestar atención es el Costo Financiero Total (CFT). Este incluye la tasa de interés más las comisiones, cargos y gastos; es decir, informa el verdadero "costo" del dinero. Es el dato que debes comparar entre bancos para elegir la mejor opción.
Recordá: antes de comprar o solicitar un préstamo, ¡asegurá tu bienestar financiero!